EUROPEANESPAÑA

Habitar la ciudad, recualificación de zonas urbanas

EUROPAN 2, 1990-1991

El objetivo de Europan 2 es llamar a la reflexión sobre las posibilidades de recomposición urbana a partir de nuevas estrategias en las cuales el hábitat desempeñaría un rol principal o determinante. Se trata de cualificar o de recualificar un emplazamiento resituándolo en la evolución general del barrio, de la ciudad e incorporando las nuevas exigencias que dictan los cambios de modos de vida y su pluralidad. Se trata también de proponer los procesos de puesta en práctica más adecuados a las nuevas realidades urbanas contemporáneas.
Existen variadas oportunidades de suelo. Podrán ser utilizadas para llevar a cabo lógicas urbanas que tengan mejor en cuenta la vivienda. Se trata de recurrir a emplazamientos existentes en prácticamente todas las ciudades europeas, tanto en los barrios céntricos como en la periferia, terrenos baldíos, de uso obsoleto, áreas degradadas o abandonadas. Todos ellos emplazamientos sensibles que podrían desempeñar un papel urbano determinante en la evolución de las ciudades y que los promotores vinculados a EUROPAN 2 someten a la reflexión de los concursantes.

Hábitat y modos de vida

El cambio en los fenómenos demográficos y de los comportamientos sociales, el aumento del consumo de masas, la inflexión sufrida por las relaciones sociales, dan buena cuenta de los cambios en los modos de vida. Resulta importante detectar los invariables, los cambios y valorar su impacto sobre las formas del hábitat y su entorno.
Porque si los cambios de hábitos y de expectativas de las personas inciden en el espacio interno de su vivienda, también implican une adaptación de la relación de la vivienda con su barrio, con la ciudad, de sus formas urbanas y otras funciones (comercio, trabajo, ocio, cultura, etc.). Esta adaptación se vuelve más imperativa cuanto, en el contexto de homogeneización del espacio interior de las viviendas que se viene observando desde hace decenios, la situación urbana de la vivienda, los servicios y prolongaciones externas de que dispone se convierten en criterio determinante para su uso y su calidad. Además, la divulgación de las técnicas de comunicación y el aumento de las circulaciones, acarrean un enorme cambio en las relaciones entre el hábitat y las demás funciones urbanas así como entre los diferentes barrios de la ciudad. ¿Qué relación ha de tener el hábitat con los espacios de trabajo, de ocio y para la cultura? Cuales deben ser sus relaciones funcionales y simbólicas con los espacios públicos y las redes de comunicación?

Dinámicas y formas urbanas

La actual renovación del desarrollo urbano en paralelo a los cambios económicos y tecnológicos, viene acompañada por la transformación de las formas urbanas. El crecimiento de los transportes y de las comunicaciones, induce de forma simultánea concentraciones y extensiones de las aglomeraciones. La ciudad actual ya no puede ser pensada como un objeto terminado o congelado. Fragmentada y parcelada se estructura a partir de redes y vías de circulación. En este contexto, ¿qué valor y que rol debemos atribuir a las formas urbanas tradicionales y a las antiguas centralidades? ¿Qué forma y qué estatus puede hoy revestir una operación de recomposición urbana?

Imagen de marca

La apertura europea y los cambios económicos imponen a las ciudades un proceso de competencia del que depende su dinámica de desarrollo. Las ciudades deben presentarse como productos de venta y de consumo. Para ocupar el mejor lugar en esta carrera, tratan de atraer y guardar para sí actividades dinámicas y modernas: terciario cualificado, industria de lata tecnología, investigación y población de profesionales, ingenieros y técnicos, toda una fama necesaria para su funcionamiento. Necesitan, por lo tanto, forjarse una imagen de marca y dotarse de estructuras urbanas capaces de responder a estas exigencias. Esta es la razón por la cual la dinámica de las ciudades parece hoy polarizada en torno a nuevos conceptos, tanto económicos como urbanos. Tecnópolis, complejos comerciales, centros de congresos, grandes equipamientos culturales, deportivos o de ocio, se presentan como los motores de la transformación urbana y de su dinamismo. Por su papel económico y su aportación en términos de imagen de marca, su actividad y su presencia tienen repercusiones que, más allá del impacto directo en el medioambiente, pueden modificar completamente la estructura funcional, sociológica, estética y urbana de un barrio, una ciudad e incluso una región. Pero muy a menudo, estos equipamientos dejan poco lugar para el hábitat y la urbanidad. Sin embargo, el hábitat sigue siendo la parte esencial del paisaje urbano. Su peso sigue siendo fundamental. Además, su presencia en los barrios orientados hacia los grandes equipamientos, impone una creciente atención por la calidad del medioambiente y el fomento de la vida urbana.
Ya se trate de los grandes equilibrios intra-urbanos o de la limitación del impacto de los variados tipos de contaminación ligados a la actividad urbana a nivel local, la escala y las formas de intervención en la ciudad revisten una dimensión ecológica que es preciso tener en cuenta. ¿Qué papel cualitativo puede desempeñar el hábitat en operaciones de recomposición urbana? ¿Qué impacto puede tener en un proceso de transformación de la ciudad? ¿Se trata de un factor entre tantos otros o es un eslabón fundamental en esta búsqueda?

Cruce de temporalidades

Como en el caso del patrimonio urbano, las antiguas estructuras sociales y los antiguos modos de producción perduran y siguen constituyendo una parte importante del tejido económico y social de la ciudad. Lo urbano es el lugar de las coexistencias sociales y económicas y del cruce de temporalidades. Debe poder adaptarse tanto a las exigencias de lo cotidiano como a los cambios a medio plazo, sabiendo incorporar las permanencias a largo plazo. Debe, por lo tanto, ser pensado en términos de generaciones. ¿Están las nuevas formas de desarrollo polarizadas en la economía, centradas en algunas actividades y en torno a ciertas categorías sociales, adaptadas a los cambios futuros y a las posibles involuciones de este crecimiento? Las formas urbanas que producen, ¿son capaces de incorporar los invariables económicos y sociales? ¿Cuál es su papel y su lugar con respecto a la ciudad tradicional?
¿De que forma puede, una operación de recomposición urbana que incorpora vivienda, puede responder a estas exigencias? ¿Qué actitud adoptar frente a la tendencia "natural" a segregar social y funcionalmente barrios que han llevado a sobrevalorar algunos lugares y a abandonar otras zonas? ¿Debemos tratar de poner freno a esta tendencia cuando se interviene en la ciudad o, por el contrario, aceptarla y crear nuevos lazos y nuevas comunicaciones entre las áreas urbanas?

Multifuncionalidad

La esencia misma de la ciudad es la existencia de una actividad plural. Pero en la ciudad contemporánea, atomizada, la polifuncionalidad reviste nuevas formas. De la mezcla de los tejidos urbanos tradicionales a las zonificaciones rígidas del urbanismo moderno, el vecindario o la coexistencia de las funciones en el espacio, pueden adoptar formas muy diversas. ¿Qué funciones deben ser mezcladas o separadas? ¿Debe, la tradicional mezcla de usos, ser reinterpretada, reconducida o abandonada? ¿Hemos de tratar de extenderla o de reservarla para algunas áreas urbanas? ¿Es preciso tratar de inventar nuevas formas de mezcla o, por el contrario, aceptar la tendencia a la especialización de los fragmentos urbanos y trasladar la pregunta de las conexiones a la escala urbana, mediante el desarrollo de las redes de comunicación?
Esta pregunta fundamental sobre la escala y la calidad de la polifuncionalidad debe ir acompañada por una reflexión sobre el alcance que pueden tener las soluciones propuestas. ¿Se puede aún elaborar respuestas y principios generales, o debemos adoptar las respuestas a cada aglomeración o incluso a cada emplazamiento en función de sus características y de los deseos de los habitantes?

Estrategias operativas

Paralelamente al renacer del crecimiento urbano, los modos de gestión y de intervención urbana se transforman. El urbanismo contemporáneo se caracteriza por la búsqueda de modelos de eficacia y de escalas de intervención pertinentes, lo cual lleva a algunos países a la descentralización, mientras otros reconcentran los organismos y los poderes responsables de la ordenación. De manera general, los procedimientos del urbanismo son menos globalizadores, menos dirigistas que en el pasado. También se caracterizan por el peso añadido de los promotores privados en intervenciones urbanas. ¿Que proyecto de ciudad podría federar las a menudo contradictorias energías que concurren en la transformación de una ciudad? ¿Cómo utilizar el poder de inducción de una simple operación? ¿De que proceso de realización debe estar dotado para que sea capaz de incorporar en su dinámica otras operaciones para poder generar un movimiento de recomposición más amplio?
La creciente sensibilidad de los ciudadanos hacia la calidad de su entorno, también implica plantear la cuestión de su participación en su definición. ¿Podemos imaginar aproximaciones y procesos de realización democráticos, abiertos a la expresión y a la realización de los deseos de los habitantes? Y en esta óptica, ¿cual sería el papel de los técnicos y su aportación a la ciudadanía afectada?

La extensión de este haz de preguntas que afecta tanto a los procesos de realización como a las formas urbanas, implica la existencia de varias escalas de respuestas que deberán ser claramente expresadas e incorporadas en las propuestas entregadas al concurso.

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